Qué hace difícil una primera cita en Madrid
No es la falta de sitios: es el exceso. Y tres cosas más que conviene tener en cuenta antes de proponer nada.
La primera, que Madrid come y cena tarde. Un plan a las nueve de la noche no es un plan corto; a esa hora acabas cenando, y una cena es justo lo que no quieres para una primera vez. La segunda, los horarios de la ciudad: entre las dos y las cinco muchas terrazas están con comidas, y entre semana el centro se llena a partir de las siete.
Y la tercera, las distancias. Madrid parece pequeño en el plano del metro y no lo es: de Chamartín a Arganzuela hay media hora larga. Si uno de los dos cruza la ciudad para un café de cuarenta minutos, llega con una expectativa distinta aunque no lo diga.
Lo que sigue son planes que funcionan a pesar de eso. Los criterios generales de por qué un sitio sirve o no están en los criterios generales para elegir sitio, y las zonas concretas, repasadas una por una, en las zonas de Madrid que repasamos allí.
Por franja horaria
La hora decide más que el sitio. Estas cuatro funcionan por motivos distintos.
Café a media tarde, entre semana
De seis a siete y media. Hay luz buena parte del año, los sitios están a medio llenar y el plan se acaba solo. Es la opción más eficiente que existe y por eso es la más repetida.
Caña a primera hora
Sobre las siete y media. Encaja con el ritmo de la ciudad sin convertirse en cena, y permite alargarlo sin esfuerzo si va bien.
Vermut de sábado, temprano
Hacia la una. Hay ambiente, es de día y a las dos y media todo el mundo tiene que comer, así que el final está puesto de antemano.
Paseo con algo al final
Para quien se pone nervioso sentado enfrente de alguien. Caminar quita presión y, si no encaja, despedirse en una boca de metro es mucho menos violento que levantarse de una mesa.
Por estación, que en Madrid importa
De junio a septiembre, cualquier plan al sol antes de las ocho de la tarde es mala idea, y las terrazas sin sombra del centro son inviables. Lo que funciona en verano son los interiores con aire o los planes de última hora, ya con el sol bajo. Las zonas de parque dan sombra real, que en agosto no es un detalle menor.
De noviembre a febrero pasa lo contrario: anochece pronto y hace frío, así que el plan de terraza desaparece y conviene tener claro el interior desde el principio. Una cafetería con mesas separadas rinde más que un bar pequeño y ruidoso donde hay que hablar a gritos.
Primavera y octubre son las dos ventanas buenas, y también las más concurridas. Si quedáis un jueves o viernes de mayo en el centro, reservad o id pronto: de otro modo os pasaréis los primeros veinte minutos buscando sitio, que es la peor manera de empezar.
La parte logística, resuelta
En Madrid esto se puede dejar cerrado de antemano y vale la pena, porque es lo que te permite marcharte cuando quieras.
Elegid un punto cercano a un intercambiador o a una estación con varias líneas: desde ahí los dos tenéis vuelta sin depender de nadie. El metro cierra sobre la una y media; si el plan se alarga, los autobuses nocturnos salen de Cibeles y es útil saberlo antes y no a la una y veinte.
Y una recomendación específica de Madrid: territorio neutral de verdad. En una ciudad de este tamaño la probabilidad de cruzarte con un conocido en tu propio barrio es alta, y si la discreción es parte de lo que buscas, eso pesa. Un punto intermedio, bien comunicado y que no sea de ninguno de los dos, resuelve el problema y además reparte el desplazamiento.
Cómo cerrarlo sin diez mensajes
Propón dos días y una zona
No un sitio exacto todavía. «¿Jueves o viernes, por la zona de centro?» se contesta en un mensaje.
Deja que elija el sitio concreto
Si la zona ya está acordada, que escoja el local reparte la decisión y le da control sobre dónde se mete.
Di cuánto tiempo tienes
«Tengo hasta las ocho» no es descortés: le pone un final al plan sin que nadie tenga que buscarlo.
Confirma el día antes
Un mensaje corto con sitio y hora. Evita plantones por malentendidos y da margen para cancelar con tiempo.
Avisa a alguien
Dónde vas a estar y a qué hora vuelves. Es lo que menos cuesta de toda la lista y lo que más sirve.
Y lo que no cambia por ser Madrid
Un lugar público y con gente alrededor, transporte propio de ida y de vuelta, una persona de confianza que sepa dónde estás y el teléfono cargado. Ni tu dirección, ni tu documentación, ni ningún dato financiero hacen falta para tomar un café.
Puedes marcharte en cualquier momento y sin dar explicaciones: haber quedado, haberte desplazado o llevar media hora sentado no te obliga a quedarte. Y si algo no te encaja, el personal de cualquier sitio de hostelería sabe exactamente qué hacer si se lo dices.
La lista completa está en la lista de comprobación de una primera cita y el resto en seguridad y privacidad. Si lo que buscas es una cita informal y todavía estás en la fase de proponerlo, cómo proponerlo va de eso. Y para quedar con alguien de aquí, la página de Madrid.
Preguntas frecuentes
¿Dónde quedar para una primera cita en Madrid?
En un sitio público, bien comunicado y en territorio neutral, que no sea el barrio de ninguno de los dos. Lo importante no es el local sino que se pueda hablar, que haya gente alrededor y que marcharse resulte fácil. Repasamos las zonas una por una en la página de Madrid.
¿A qué hora es mejor quedar?
A media tarde entre semana, entre las seis y las siete y media. Hay luz buena parte del año, los sitios no están llenos y el plan termina solo. Quedar a las nueve en Madrid acaba casi siempre en cena, que es justo lo que conviene evitar en un primer encuentro.
¿Cuánto debería durar?
Entre cuarenta minutos y una hora. Lo suficiente para saber si hay conversación y lo bastante corto para que irse no resulte violento. Si va bien siempre se puede alargar; lo que no se puede es acortar una cena ya pedida.
¿Es buena idea quedar en el centro?
Suele serlo por comunicaciones, pero entre semana a partir de las siete y los fines de semana se llena mucho. Si quedáis en hora punta, id pronto o tened un segundo sitio pensado: buscar mesa veinte minutos es la peor forma de empezar una cita.
¿Y si uno de los dos vive lejos?
Buscad un punto intermedio cerca de una estación con varias líneas. Que una persona cruce Madrid entera para un café de cuarenta minutos genera una expectativa distinta aunque no lo diga, y además complica la vuelta si el plan se alarga.
