Qué significa de verdad «esporádico»
La palabra lo dice: algo que ocurre de vez en cuando, sin regularidad y sin que nadie espere que la haya. Un encuentro esporádico es una quedada entre dos adultos que se gustan lo suficiente para verse y no lo suficiente, o no en ese momento, para hacer de ello una relación. Puede repetirse o no. Puede pasar un mes entre una vez y la siguiente. Nadie debe nada.
Eso no quiere decir que no haya acuerdos. Los hay, y son más importantes que en una relación convencional precisamente porque no hay contexto compartido que los sustituya. Lo que sí quiere decir es que los acuerdos son pocos y sencillos, y que se pueden deshacer con un mensaje.
Si estás empezando, en cómo funcionan los contactos esporádicos online está la parte práctica de cómo se llega a ese primer encuentro. Aquí hablamos de lo que pasa en la cabeza de cada uno antes, durante y después, que es donde se producen los malentendidos.
Lo que sí puedes esperar
Cuatro cosas razonables que no son pedir demasiado, aunque sea algo informal.
Que la otra persona sea quien dice ser
Edad, fotos actuales, situación real. Esporádico no es excusa para falsear nada. Si al verla no se parece a su perfil, no estás obligado a quedarte.
Educación básica
Puntualidad razonable, avisar si no se puede, no desaparecer a mitad de una conversación. Que no haya compromiso no significa que no haya respeto.
Un no sin discusión
A lo que sea, en cualquier momento. Un encuentro esporádico se puede cancelar, acortar o terminar sin explicaciones, por cualquiera de los dos.
Discreción
Lo que pasa entre vosotros no se cuenta, no se enseña y no se usa después. Es la única norma que sobrevive al final del encuentro.
Lo que no deberías esperar
Y cuatro cosas que, si las esperas, probablemente no buscas algo esporádico.
Regularidad
Que se repita cada semana, que haya un día fijo, que la otra persona te reserve tiempo. Si lo hay, bien; si no, no es un incumplimiento.
Exclusividad
Salvo que la hayáis pactado explícitamente, cada uno puede ver a quien quiera. Dar por hecho lo contrario es el malentendido más frecuente.
Conversación diaria
Mensajes de buenos días, saber qué tal el trabajo, hablar entre encuentros. Puede pasar, pero no forma parte del acuerdo por defecto.
Que se convierta en otra cosa
A veces ocurre. Pero quedar esperando que ocurra convierte cada encuentro en una prueba que la otra persona no sabe que está haciendo.
Los cuatro malentendidos y cómo se evitan
Cada uno se resuelve con una frase dicha antes del primer encuentro, no después del tercero.
«Pensaba que nos veríamos más»
Uno entiende esporádico como «cada quince días» y el otro como «cuando surja, quizá en dos meses». La frase: «¿Cómo de a menudo te imaginas esto? Yo, sinceramente, cuando salga». Está desarrollado en cómo dejar claras tus expectativas.
«No sabía que veías a más gente»
Nadie lo dijo, así que cada uno asumió lo que quería. La frase: «Por mi parte esto no es exclusivo, y entiendo que por la tuya tampoco, ¿verdad?».
«Creía que querías algo más»
Un mensaje cariñoso, una segunda cita más larga, y uno de los dos empieza a leer señales. La frase, cuando lo notes: «Me lo estoy pasando bien y quiero que siga siendo lo que es, ¿estamos igual?». Las señales de que alguien busca lo mismo que tú están en las señales de que alguien busca algo ocasional.
«Desapareciste sin decir nada»
El final por silencio. La frase, antes del primer encuentro: «Si alguno de los dos deja de querer, lo dice y ya está, sin dramas». Y luego, cumplirlo, como explicamos en cómo cerrar algo informal con respeto.
El encuentro en sí: expectativas realistas
Un primer encuentro esporádico es, casi siempre, menos de lo que se imaginó y más de lo que se temía. Menos, porque dos personas que apenas se conocen necesitan un rato para estar cómodas, y eso no se acelera. Más, porque la mayoría de la gente es más agradable en persona que por mensaje.
No des por hecho lo que va a pasar. Que hayáis hablado de algo por escrito no significa que vaya a ocurrir en la primera quedada, ni que la otra persona siga queriendo lo mismo al verte. La pregunta «¿te apetece?» se hace en persona también, y la respuesta se acepta igual. En conversaciones respetuosas y consensuadas está cómo hacerlo sin que suene a formulario.
Y si no pasa nada, no ha fallado nada. Un café agradable sin más es un resultado perfectamente válido de un encuentro esporádico, y a veces el que hace que el siguiente sí sea distinto.
Cuándo lo esporádico ha dejado de serlo
Hay señales claras: os escribís entre encuentros sin motivo, uno de los dos se molesta si el otro no está disponible, aparecen celos o preguntas sobre con quién más. Nada de eso es malo. Pero es otra cosa, y hay que llamarla por su nombre o alguien va a salir herido.
Cuando lo notes, la conversación es corta: «Creo que esto se está convirtiendo en algo más regular. A mí me gusta, ¿y a ti?» o «A mí me gustaría que siguiera siendo esporádico, ¿cómo lo ves?». Cualquiera de las dos respuestas es válida. Lo que no vale es seguir como si nada mientras uno de los dos espera algo distinto.
Si descubrís que queréis más, las reglas de una relación sin compromiso os sirve para ordenar lo nuevo. Si descubrís que uno quiere más y el otro no, en cómo cerrar algo informal con respeto está cómo cerrarlo bien. Y para la logística de proponer el primer encuentro, cómo proponer un encuentro sin resultar brusco; para todo lo relativo a privacidad y a quedar con desconocidos, seguridad y privacidad.
Preguntas frecuentes
¿Un encuentro esporádico implica exclusividad?
No, salvo que lo hayáis pactado de forma explícita. Dar por hecho lo contrario es el malentendido más habitual. Una frase antes del primer encuentro lo resuelve: «por mi parte esto no es exclusivo, ¿por la tuya tampoco?».
¿Es normal no hablar entre un encuentro y el siguiente?
Sí. La conversación diaria no forma parte del acuerdo por defecto en algo esporádico. Si surge y a los dos os apetece, bien; si no, el silencio entre encuentros no es un desprecio ni un problema.
¿Qué hago si después del primer encuentro quiero más?
Decirlo con calma y sin presión: «me lo pasé bien y me apetecería que fuera algo más regular, ¿cómo lo ves tú?». La otra persona puede decir que no, y eso también está bien. Lo que no funciona es seguir quedando esperando que cambie solo.
¿Y si en el encuentro no pasa nada de lo que habíamos hablado?
No ha fallado nada. Lo acordado por escrito no obliga a nadie en persona, y la pregunta «¿te apetece?» se hace también cara a cara. Un café agradable sin más es un resultado perfectamente válido.
¿Cómo se termina un encuentro esporádico sin quedar mal?
Con un mensaje de una o dos líneas, no con silencio: «lo pasé bien, pero prefiero dejarlo aquí». Es lo que te gustaría recibir a ti y lo que mantiene limpia la reputación de cada uno.
